Murales en la Universidad Intercultural de Tlaxcala: arte que rescata identidad, raíces y memoria

La Universidad Intercultural de Tlaxcala, ubicada en San Juan Ixtenco, se ha convertido en un espacio donde el arte dialoga con la educación, la memoria y la identidad de los pueblos originarios. Sus muros no solo decoran el campus: también cuentan historias, reconocen raíces y transmiten el valor de la diversidad cultural del estado.

A través de distintas intervenciones murales, la universidad se presenta como un lienzo vivo donde el conocimiento académico se encuentra con la cosmovisión indígena, la naturaleza, la comunidad y los símbolos que forman parte del patrimonio tlaxcalteca.

Entre las obras destacan “Germinar de un Cálido Futuro”, realizada por el colectivo Hembras Malas que Pintan, y “El Sembrador”, de Abel Loyola, en colaboración con Cuauhtlatohuac Hernández Xochitiotzin y Edgar Cruz Hernández. Ambas piezas buscan transmitir un mensaje de unión, raíces y diversidad.

Arte mural para fortalecer la identidad cultural

Los murales de la Universidad Intercultural de Tlaxcala tienen una función que va más allá de lo estético. Son obras pensadas para acompañar la vida universitaria y recordar a estudiantes, docentes y visitantes que la educación intercultural también se construye desde la memoria visual.

Cada trazo funciona como una forma de reconocimiento. En los muros aparecen referencias a la tierra, la siembra, los pueblos originarios, la comunidad, la lengua, la naturaleza y el futuro. Estos elementos ayudan a que el campus no sea solo un espacio académico, sino también un territorio simbólico.

“Germinar de un Cálido Futuro”

La obra “Germinar de un Cálido Futuro”, creada por el colectivo Hembras Malas que Pintan, resalta la fuerza de la creación colectiva y la presencia femenina en el arte urbano. Su título evoca crecimiento, esperanza y continuidad, ideas muy conectadas con el sentido de una universidad intercultural.

El mural puede leerse como una invitación a pensar la educación como semilla. Lo que se aprende en las aulas, en la comunidad y en el diálogo entre culturas puede germinar en nuevas formas de futuro para las juventudes tlaxcaltecas.

“El Sembrador” y la conexión con la tierra

Otra pieza central es “El Sembrador”, realizada por Abel Loyola junto a Cuauhtlatohuac Hernández Xochitiotzin y Edgar Cruz Hernández. El concepto del sembrador conecta directamente con la tierra, el trabajo comunitario, los ciclos agrícolas y la transmisión de saberes.

En una universidad intercultural, esta imagen adquiere un valor especial. Sembrar no solo significa trabajar la tierra; también significa sembrar conocimiento, lengua, memoria, identidad y conciencia colectiva.

Murales que representan a los pueblos originarios de Tlaxcala

La Universidad Intercultural de Tlaxcala también ha impulsado obras vinculadas a la representación de los pueblos otomí, nahua y acolhua. En 2023, artistas tlaxcaltecas realizaron murales en la institución con el objetivo de resaltar la cultura de los pueblos indígenas y generar identificación entre estudiantes y docentes.

Estos murales fueron desarrollados con participación de artistas como Leba Muñoz y el colectivo Tlacuache Pintor, dentro de un proyecto que buscó reflejar raíces indígenas, memoria y cosmovisión local.

San Juan Ixtenco, un territorio con memoria viva

La ubicación de la universidad en San Juan Ixtenco también es significativa. Este municipio tiene una fuerte identidad otomí y una tradición cultural muy presente en su vida comunitaria. Por eso, los murales dialogan con un territorio donde la lengua, la historia y las prácticas culturales siguen siendo parte esencial de la identidad local.

El arte mural permite que esa memoria se vuelva visible en el espacio público universitario. No queda encerrada en libros o discursos, sino que se expresa en imágenes de gran formato que acompañan la vida diaria de la comunidad académica.

Educación intercultural y arte público

La educación intercultural busca reconocer distintas formas de conocimiento, no solo las académicas o institucionales. En ese sentido, los murales cumplen una función pedagógica: enseñan desde la imagen, desde el color y desde los símbolos.

Un estudiante que camina junto a estos muros no solo ve una pintura. También encuentra referencias a su comunidad, a sus antepasados, a los oficios, a la tierra y a los pueblos que han dado forma a Tlaxcala.

El arte se convierte así en una herramienta educativa, capaz de reforzar pertenencia y abrir conversaciones sobre identidad, diversidad y futuro.

La importancia de las mujeres muralistas

La participación del colectivo Hembras Malas que Pintan aporta una dimensión importante al proyecto. En el muralismo contemporáneo, la presencia de mujeres artistas ha ganado fuerza como una manera de disputar espacios, narrativas y representaciones.

Su intervención en la Universidad Intercultural de Tlaxcala no solo embellece el campus; también afirma la importancia de las mujeres en la creación artística, en la transmisión cultural y en la construcción de comunidad.

Murales como patrimonio contemporáneo

Los murales universitarios pueden convertirse en parte del patrimonio contemporáneo de una institución. Con el tiempo, estas obras dejan de ser solo intervenciones artísticas y pasan a formar parte de la identidad del lugar.

En el caso de la Universidad Intercultural de Tlaxcala, los murales ayudan a definir una imagen institucional basada en raíces, diversidad y diálogo cultural. También posicionan al campus como un espacio donde el arte público tiene un papel activo en la formación de nuevas generaciones.

Conclusión

Los murales de la Universidad Intercultural de Tlaxcala son una muestra de cómo el arte puede fortalecer la identidad, rescatar la memoria y acompañar procesos educativos. Obras como “Germinar de un Cálido Futuro” y “El Sembrador” convierten los muros universitarios en espacios de reflexión sobre comunidad, raíces, tierra y futuro.

Más que decorar, estos murales enseñan. Recuerdan que la interculturalidad también se pinta, se camina y se vive todos los días. En San Juan Ixtenco, el arte mural demuestra que la educación puede dialogar con la historia de los pueblos y transformar una universidad en un territorio de memoria viva.

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